Segunda Vida nace después de la muerte de mi hija Molly.
Acompañar su transición me había enseñado ya que una vida no siempre consiste en obedecer el relato que otras personas imaginaron para ella: a veces exige encontrar un nombre, una forma y una voz propios. Perderla me dejó ante otra pregunta, mucho más difícil: qué hacer con una vida cuando su argumento se rompe.
Esta web nace de esa pregunta. No para convertir el dolor en una lección ni para empezar de cero, sino para releer lo vivido, habitar el presente e imaginar lo que todavía puede ser escrito.
Por eso reúne literatura, filosofía, ciencia, arte y conversación: distintas formas de ampliar nuestra libertad ante aquello que no elegimos.